El menos absurdo


Lo vi por primera vez mientras esperábamos que llegue la increíble máquina transportadora de personas, no puedo evitar detenerme en lo asombroso que me resulta esa espectacular mole metálica, capaz de ir de un lugar a otro a una velocidad imposible para el animal de a pie. Una locomotora gobernada por la mano certera de un conductor que, ganado por la rutina, no repara en su poder temible y divertido. Recorrer 60, 70 u 80 kilómetros en apenas una hora, quién podría esperar lograrlo, cuando nuestros limitados pasos no pueden alcanzar ni un mínimo porcentaje razonablemente interesante, comparado con esa cantidad. En fin, otro día nos detendremos debidamente en esa maravilla que es transportarse a tan altas velocidades, y las ventajas que ofrece un ferrocarril, una motocicleta o un auto con respecto a nuestra locomoción natural.
.
Lo vi por primera vez mientras esperábamos que llegue el tren, la mirada curiosa, devorando todo a su alrededor. Y anotando sin pausa, la mano aferrada a su libreta diminuta, escribiendo en una hoja y en otra, yendo y viniendo en páginas indescifrables para cualquiera que no fuese él mismo, y su supuestamente absurda realidad. "Un loco", pensarían despectivamente los señores a su lado.
.
Y la imagen del farolero de Saint-Exupéry me apareció clara, evidente, casi obvia. De todos los hombres que estaban en ese tren, él era el menos absurdo. "...menos absurdo que el rey, que el vanidoso, que el hombre de negocios y que el bebedor". Este hombre tenía un sentido, buscaba algo, o quizás ya lo había encontrado, pero estaba ensimismado en sus anotaciones, que seguramente guardaban más verdad que las tapas de los diarios.
.
"Es una ocupación muy linda. Es verdaderamente útil porque es linda." [Esto último se dijo a si mismo el principito]

8 comentarios:

  1. Gracias por esta publicación Pablo...
    "un loco" así lo defirian muchos... simpre la lengua es mas rápida, no?
    Beso

    ResponderEliminar
  2. Este comentario ha sido eliminado por un administrador del blog.

    ResponderEliminar
  3. Pablo, mis felicitaciones! Geniales posteos los tuyos!
    Lindísima forma de escribir..
    Que sigas bello Pabloo!
    Un saludo, Caro..

    ResponderEliminar
  4. Suelo quedarme detenida viendo a los "locos", y escuchar sus verdades con asombro. Es interesante intentar desnaturalizar esa mirada que tenemos de ellos, y es ahí donde nos sorprenden con su filosofía y su mirada acerca del mundo. Y también creo que es la forma más sana de escapar a tanta locura... gracias por rescatar a esta gente, Pablito.

    ResponderEliminar
  5. Todo depende de los ojos por donde se mire, no?
    Quizás él escriba sobre los locos que lo miran.

    No hay mejor pasatiempo que mirar historias en las caras de los que viajan en subtes como si fueran prismas, adivinando e inventando sobre sus vidas.

    ResponderEliminar
  6. Despues de unos dias de haber leido el posts y camino a tomar el tren me doy cuneta que a veces soy como el señor de la foto.
    Al ser una rutina el viaje de casa al trabajo y despues de casi 12 años de hacer el mismo recorrido, a veces opto por disfrutar del viaje , voy pensando cosas y me encuentro entretenidamente escribiendo.
    Revuelvo la cartera y busco que este la lapicera y algun papel que ande dando vueltas , a veces me salva mi pequeña agenda (como la libreta de la foto ), como ultimo recurso uso los mensajes de texto del celular; y las cosas salen, palabra tras palabra y al final del viaje me despoje de varias cosas y queda plasmado un lindo texto .
    cintia : )

    ResponderEliminar
  7. "Es una ocupación muy linda. Es verdaderamente útil porque es linda." No hay palabras mas exactas que estas. Estoy viciada! tus relatos son muuy lindos pablo besitoo :)

    ResponderEliminar
  8. Admiro muchísimo a los ancianos porque me parece que son las personas que más conocen sobre lo que es la vida, las personas que pasaron por muchísimas e incontables situaciones, ellos tienen el real conocimiento.
    jamás trataría de loco/a a una persona mayor, son gente grande que busca felicidad en los pequeños momentos de la vida, como los niños, que también hacen eso.
    Acá el problema somos los adultos y los chicos que están entrando en la adultez, que ya no encontramos tanto sentido a las cosas, a la rutina... a lo que es la vida.
    Nuevamente mi humilde opinión. Realmente pienso que admiro a la gente como ese señor (más allá de que tu relato sea real o inventado, existe gente así).

    ResponderEliminar